jueves, 12 de junio de 2014

Estudiar Hoy



En aquellos hogares donde los padres escriben y leen, los hijos responden positivamente en los estudios.  En Finlandia, desde tiempo ancestrales, la familia lee, para luego comentarla, analizarla en grupo.   

        Hoy con el desarrollo de la Neurociencia, que señala que el aprendizaje del niño se inicia en el hogar, y desde meses antes de su nacimiento.!!!!!!!
        Gracias a las nuevas técnicas de IMAGENOLOGIA  óptica de señales intrínsecas  empleadas para OBSERVAR al cerebro se han encontrado que a las cuatro semanas después de la concepción, el embrión produce medio millón de neuronas por minuto. En las siguientes semanas estas células migraran al cerebro, a destinos específicos determinados por instrucciones genéticas e interacciones con neuronas vecinas. A la cuarta semana inicia el desarrollo de los oídos.  Durante el primero y segundo
trimestre del embarazo las neuronas empiezan a extender sus tentáculos para alcanzar a otras, estableciendo sinapsis – puntos de contacto – a un ritmo de dos millones por segundo. Tres meses antes de nacer el feto posee más células cerebrales de las que jamás llagará a tener de nuevo: una tupidísima selva de conexiones. Son muchas más con relación a lo requiere el feto en el útero, donde no habrá retos cognitivos, e incluso muchas más  de las que podría a llegar a necesitar como adulto.
A unas semanas antes del nacimiento, la tendencia se reinvierte. Grupos de neuronas compiten entre sí, con el fin de reclutar otras neuronas y expandir circuitos con funciones específicas. Los que perdieron murieron en un proceso de eliminación gradual que los científicos llaman “darwinismo neuronal”. Los circuitos que sobreviven ya se encuentran parcialmente en sintonía con el mundo  más allá del vientre materno.

       Al nacer, el bebe va a preferir el sonido de la voz de la mamá al de personas extrañas; estará predispuesto a las canciones de cuna que pudo haber escuchado desde el útero y se especula que quizás a los sabores de la cocina de su madre, los cuales ha degustado generosamente en el fluido amniótico. El último sentido en desarrollarse plenamente es la visión, pero aún así, reconocerá claramente el rostro de su madre a los dos días de nacido.

La música en el mundo del bebe.

        La vida del prodigioso concertista de piano Wolgang Amadeus Mozart (1756 – 1791 ), siempre ha servido de referente para hablar de los beneficios de la música en los niños. Y es que, desde que se encontraba en el vientre de su madre hasta después de su nacimiento sus padres, también músicos, gustaban de tocarle bellas canciones que con el tiempo favorecieron su desarrollo neurológico y su sensibilidad auditiva.
       La Dra. Mónica Moreno, especialista en audición  del Centro de Estimulación Temprana Ceres, manifiesta que una serie de investigaciones señalan el rol de importancia que cumple la música en la evolución intelectual y emocional de un niño debido a que “desarrolla las habilidades superiores del cerebro, además de la capacidad que tiene el bebe para distinguir los sonidos una vez que ha nacido”.
       La estimulación musical se debe empezar desde el cuarto mes de gestación que es la etapa cuando el bebe puede oír. Y una vez que nace, la música debe de ser permanente durante los primeros años de vida y las melodías pueden variar de acuerdo a la actividad que realice el bebe. La música estimula y mejora su fisiología, su inteligencia y su comportamiento.
       En el primer mes es recomendable hacerle escuchar música de Mozart, Vivaldi, que son melodías muy tranquilizadoras para el bebe, luego se puede poner otro tipo, pero siempre suave, “no se le puede poner ni rock ni sonidos estruendosos porque lo asustan e incluso pueden llegar a estresar al bebé”. El niño que vive en contacto con la música aprende a convivir de mejor manera con otros niños, estableciendo una comunicación más armoniosa.
       La Dra. Mirna Loizate de Ganoza del Instituto Buen Nacer – San Borja-añade que se ha descubierto que la complejidad de la música clásica al ser escuchada por los niños por un espacio de 10 a 25 minutos produce un aumento en las áreas del cerebro que tienen relación con el razonamiento espacio- temporal (relacionado con las matemáticas) y acondiciona al cerebro para resolver problemas espaciales con mayor rapidez.
La música no solo activa las habilidades del intelecto sino que mejora el habla, desarrolla la memoria, la percepción auditiva y hasta permite el aprendizaje temprano del idioma, así como un mejor nivel del lenguaje comprensivo y expresivo. Poner a un bebe escuchar música va a lograr relajarlo, más aún, si es una música que lo ha escuchado en compañía de papá o cuando mamá le está dando de lactar ya que “si al bebé se le estimula musicalmente y a través de esta actividad se le transmite cariño, amor y paz, cuando el bebe escuche nuevamente esta melodía va a ser transportado automáticamente a ese recuerdo y se sentirá más seguro”.