En aquellos hogares donde los
padres escriben y leen, los hijos responden positivamente en los estudios. En Finlandia, desde tiempo ancestrales, la
familia lee, para luego comentarla, analizarla en grupo.
Hoy
con el desarrollo de la Neurociencia, que señala que el aprendizaje del niño se
inicia en el hogar, y desde meses antes de su nacimiento.!!!!!!!
Gracias a las nuevas técnicas de IMAGENOLOGIA óptica de señales intrínsecas empleadas para OBSERVAR al cerebro se han
encontrado que a las cuatro semanas después de la concepción, el embrión
produce medio millón de neuronas por minuto. En las siguientes semanas estas
células migraran al cerebro, a destinos específicos determinados por
instrucciones genéticas e interacciones con neuronas vecinas. A la cuarta
semana inicia el desarrollo de los oídos. Durante el primero y segundo
trimestre del embarazo las
neuronas empiezan a extender sus tentáculos para alcanzar a otras,
estableciendo sinapsis – puntos de contacto – a un ritmo de dos millones por
segundo. Tres meses antes de nacer el feto posee más células cerebrales de las
que jamás llagará a tener de nuevo: una tupidísima selva de conexiones. Son
muchas más con relación a lo requiere el feto en el útero, donde no habrá retos
cognitivos, e incluso muchas más de las
que podría a llegar a necesitar como adulto.
A unas semanas antes del
nacimiento, la tendencia se reinvierte. Grupos de neuronas compiten entre sí,
con el fin de reclutar otras neuronas y expandir circuitos con funciones
específicas. Los que perdieron murieron en un proceso de eliminación gradual
que los científicos llaman “darwinismo neuronal”. Los circuitos que
sobreviven ya se encuentran parcialmente en sintonía con el mundo más allá del vientre materno.
Al
nacer, el bebe va a preferir el sonido de la voz de la mamá al de personas
extrañas; estará predispuesto a las canciones de cuna que pudo haber escuchado
desde el útero y se especula que quizás a los sabores de la cocina de su madre,
los cuales ha degustado generosamente en el fluido amniótico. El último sentido
en desarrollarse plenamente es la visión, pero aún así, reconocerá claramente
el rostro de su madre a los dos días de nacido.
La música en el
mundo del bebe.
La vida
del prodigioso concertista de piano Wolgang Amadeus Mozart (1756 – 1791 ),
siempre ha servido de referente para hablar de los beneficios de la música en
los niños. Y es que, desde que se encontraba en el vientre de su madre hasta
después de su nacimiento sus padres, también músicos, gustaban de tocarle
bellas canciones que con el tiempo favorecieron su desarrollo neurológico y su
sensibilidad auditiva.
La Dra. Mónica Moreno, especialista en
audición del Centro de Estimulación
Temprana Ceres, manifiesta que una serie de investigaciones señalan el rol de
importancia que cumple la música en la evolución intelectual y emocional de un
niño debido a que “desarrolla las habilidades superiores del cerebro, además de
la capacidad que tiene el bebe para distinguir los sonidos una vez que ha
nacido”.
La estimulación musical se debe
empezar desde el cuarto mes de gestación que es la etapa cuando el bebe puede
oír. Y una vez que nace, la música debe de ser permanente durante los primeros
años de vida y las melodías pueden variar de acuerdo a la actividad que realice
el bebe. La música estimula y mejora su fisiología, su inteligencia y su
comportamiento.
En
el primer mes es recomendable hacerle escuchar música de Mozart, Vivaldi, que
son melodías muy tranquilizadoras para el bebe, luego se puede poner otro tipo,
pero siempre suave, “no se le puede poner ni rock ni sonidos estruendosos
porque lo asustan e incluso pueden llegar a estresar al bebé”. El niño que vive
en contacto con la música aprende a convivir de mejor manera con otros niños,
estableciendo una comunicación más armoniosa.
La Dra. Mirna Loizate de Ganoza del
Instituto Buen Nacer – San Borja-añade que se ha descubierto que la complejidad
de la música clásica al ser escuchada por los niños por un espacio de 10 a 25
minutos produce un aumento en las áreas del cerebro que tienen relación con el
razonamiento espacio- temporal (relacionado con las matemáticas) y acondiciona
al cerebro para resolver problemas espaciales con mayor rapidez.
La
música no solo activa las habilidades del intelecto sino que mejora el habla,
desarrolla la memoria, la percepción auditiva y hasta permite el aprendizaje
temprano del idioma, así como un mejor nivel del lenguaje comprensivo y
expresivo. Poner a un bebe escuchar música va a lograr relajarlo, más aún, si
es una música que lo ha escuchado en compañía de papá o cuando mamá le está
dando de lactar ya que “si al bebé se le estimula musicalmente y a través de
esta actividad se le transmite cariño, amor y paz, cuando el bebe escuche
nuevamente esta melodía va a ser transportado automáticamente a ese recuerdo y
se sentirá más seguro”.
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