La importancia de los juegos creativos.
El Dr.
Joseph Hunt, de nacionalidad norteamericana,
autor del libro “Inteligencia y la experiencia”, manifiesta que el niño
durante los primeros cinco años de vida su desarrollo es más rápido. Durante
este periodo adquiere las habilidades que les servirán de base para sus
posteriores dotes.
Los
niños tienen la asombrosa habilidad de hacer uso de todos sus conocimientos y
expresarlos en una forma muy artística y personal. Esto es especialmente
notorio durante los primeros años en que descubre minuto a minuto el
mundo a su alrededor y está demostrando continuamente su admiración ante estos
descubrimientos.
Su
talento artístico se nota no sólo en sus dibujos, sino también en sus cantos,
actuaciones, forma de contar historias y hasta en la construcción de una casa o
un castillo con sus cubos de madera.
Cuando
un niño pinta, no está tratando de producir una obra de arte. Simplemente está
creando un todo artístico de lo que ve, escucha y especialmente de lo que
siente.
Si su
niño le muestra una de sus “obras”, no se le ocurra decirle: “Que lindo, mi
hijito, que lindo, pero... Qué es?. Usted no puede pretender que el joven
“artista” vea las cosas como las ve usted y la explicación se le hará demasiado
difícil pues el mismo la desconoce
conscientemente. Por la misma razón, no le
exija al artista que le ponga título a su “obra”. Es posible que él mismo, no
haya pensado sobre el tema en términos de nombre o situación y naturalmente se
sentirá frustrado si no encuentra ningún título adecuado. Es preferible
alentarlo a que cuente una historia sobre el dibujo. Y no debe preocuparse, ni
trate de darle una explicación lógica a ese cielo amarillo, al mar naranja o a
la vaca sobre un árbol!. Pues, el “artista” tiene sus razones personales para
haberlo hecho así.
El
juego creativo es muy importante para la formación del niño. Primero, porque le
permite “decir” cosas que aún no sabe expresar en palabras – o tal vez porque
no existen palabras para expresar lo que siente. Al pequeño le hace mucho bien
“jugar a sacar” sus problemas en la misma forma en que los adultos sacan afuera
los suyos, conversando. Igualmente importante que esta primera razón, es que el
juego es la demostración más vital de que su hijo está aprendiendo. Cuando a un
niño muy pequeño se le pasa un montón de cubos de madera, lo más probable es
que al comenzar, sólo los tire en el suelo, los empuje de un sitio a otro, los
amontone para botarlos luego, o tal vez ¡sólo trate de mascarlos!.
Por
supuesto que si se los está comiendo, deténgalo, pero nunca trate de enseñarle a construir casas. Es posible
que todavía, no esté interesado en aprenderlo y más importante que esto: el lo
hará solo, muy pronto.
Imagínese
la satisfacción que sentirá cuando descubra por si mismo que puede construir
una puerta con dos cubos, dejando un hueco y colocando un tercero encima. En
poco tiempo, descubrirá cómo armar una casa completa, después, cómo agregar un
garaje para guardar sus autos de juguete. En todo este periodo, jugando, estará
aprendiendo cómo son las casas verdaderas y solucionando problemas referentes a
la construcción y a la proporción.












