miércoles, 25 de septiembre de 2013



 La memoria, hija de la atención, es madre del conocimiento fecundo: La próxima vez que se vea el lector frente a datos nuevos que necesite dominar, pregúntese –
·        Qué es lo que quiero aprender leyendo esto?
·        Qué provecho sacaré del conocimiento adquirido?

Señala Russell Scalpone, psicólogo y gerente de la A.
T.    Kearney Inc., empresa internacional de asesoría en administración: “Diciéndonos a nosotros mismos los beneficios que obtendremos del aprendizaje, reducimos nuestra resistencia al estudio y nos volvemos mejores estudiantes".




C A P I T U L O   1



1.  La facultad de formarse imágenes mentales: Nuestro cerebro es un máquina de predicción, y para funcionar debe hallar orden en el caos de los posibles recuerdos. No hace falta que la mayoría de las cosas que pasan por nuestro cerebro se recuerde más allá de lo que es necesario pensar en ellas.

                                        



La Facultad de asociar las imágenes mentales entre sí: Si se representa la mesa de su comedor, no “ve” únicamente la mesa sola, sino también los platos, los cuchillos, los tenedores y otros objetos colocados sobre la mesa. Usted puede “verse” a la mesa, acompañando a sus hijos, hermanos, esposa o con quien usted usualmente comparte diariamente sus comidas. Esto demuestra que puede juntar en una sola imagen muchas cosas, siempre y cuando este acostumbrado en verlas juntas. Su sentido de la vista es el que forma las impresiones más duraderas en su memoria. Ninguno de sus otros sentidos puede compararse con la vista en lo referente a intensidad y permanencia de las impresiones que ella registra en su cerebro. Por lo tanto, es lógico, deducir que si desea perfeccionar su memoria, el mejor camino es pensar con imágenes mentales. Convierta en imagen viva todo lo que desea recordar. Si estas imágenes son exageradas, tienen movimiento o intervienen combinaciones insólitas, mucho mejor. 
           
                                                 

 

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sábado, 21 de septiembre de 2013

HERRAMIENTAS PARA APRENDER MEJOR







INTRODUCCIÓN



Durante el último milenio, el ser humano ha reemplazado la memoria interna con lo que los psicólogos denominan memoria externa, una superestructura de auxiliares tecnológicos que se ha inventado con la finalidad de no tener que almacenar información en nuestro cerebro: contamos con fotografías para acordarnos de nuestras experiencias, calendarios para mantenernos al tanto de nuestros horarios, libros para almacenar nuestros conocimientos comunes y bloks de notas, autoadhesivas, etc.


       K. Anders Ericsson, catedrático de psicología de la Universidad Estatal de Florida, explica que las personas siempre recuerdan lo que les es importante. Los fanáticos del béisbol tienen un conocimiento enciclopédico de las estadísticas, los maestros de ajedrez a menudo recitan jugadas complicadas que ocurrieron hace años. Todo el mundo tiene memoria para algo. Por lo tanto, la proeza de recordar lo que queramos está a nuestro alcance.

       El meollo del sistema nervioso, desde los órganos sensoriales que alimentan información a la gran masa de neuronas que la interpreta, consiste en obtener un sentido de lo que está pasando y de lo que está a punto de suceder, de suerte que podamos responder de la mejor manera posible.
       En estudios realizados en la Universidad de Stanford en 1985, donde se pidió a unos estudiantes que memorizaran 112 palabras, inclusive nombres de animales, prendas de vestir, tipos de trasporte y ocupaciones. Para un grupo se dividieron las palabras en estas cuatro categorías , y para un segundo grupo se listaron al azar. Los que estudiaron el material en categorías organizadas se desempeñaron mejor que los otros al recordar un número de palabras dos o tres veces mayor.
       Thomas Trabaos, profesor de educación y ciencia conductual en la Universidad de Chicago, indica: “Es difícil tratar de digerir información nueva de un solo bocado. Analizarla y dividirla en trozos con significado facilita aprenderla.