Para
recordar un rostro, es importante, ser un caricaturista mental, es decir,
aplicar los mismos principios que hace el dibujante, cuando le piden que
ejecute la caricatura de determinado personaje.
Si
observamos, cómo lo hace el artista en referencia, nos daremos cuenta, de que
él no necesita, memorizar, cada uno de los rasgos faciales, sino, que por
instinto se detiene a observar los rasgos “más sobresalientes”, pudiendo ser:
la frente amplia, la nariz corva, la forma del mentón, ojos, orejas, etc, y que
exagerando estas líneas, aparecerá la persona, tal como es, graciosamente.
De
igual manera, nosotros, cuando estemos frente a una persona, debemos – en los
primeros veinte segundos que pueda durar la “presentación”, captar nada más,
que estos rasgos saltantes y actuar como caricaturista mental; grabándolos exageradamente,
en nuestra memoria, entonces, tenga la plena seguridad que no olvidará un
rostro.
Luego
de grabar el rostro, debe trasladar su concentración al nombre de la persona,
escuchándola: García e inmediatamente, debe “devolverle” su nombre, diciéndole:
Encantado Sr. García, y luego decir el nombre de uno.
Se
ejecuta esta acción, a fin de grabar auditiva
y visualmente, el nombre y rostro, y en el “lapso de la conversación”;
inteligentemente debe ir repitiendo de vez en cuando, el nombre de esa persona,
consiguiéndose dos cosas: la primera que por el hecho de ir repitiendo su
nombre en la conversación, se le grabará fuertemente en su memoria, y en
segundo lugar, su entrevistado, al ir escuchando su nombre, pondrá más
atención, a lo que usted dice.
Es
un consejo excelente, especialmente, para personas que se encuentran vinculadas
en el mundo de los negocios.
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