Al nacer, el bebe va a preferir
el sonido de la voz de la mamá al de personas extrañas; estará predispuesto a
las canciones de cuna que pudo haber escuchado desde el útero y se especula que
quizás a los sabores de la cocina de su madre, los cuales ha degustado
generosamente en el fluido amniótico. El último sentido en desarrollarse
plenamente es la visión, pero aún así, reconocerá claramente el rostro de su
madre a los dos días de nacido.
Los cuidados del recién nacido
Al nacer, nuestra dependencia es
absoluta al 100%, pero tenemos toda la capacidad de espontaneidad y de
intimidad.
Con el transcurso de la socialización vamos perdiendo nuestra
capacidad de ser espontáneos e íntimos – para ser sociales – pero supuestamente
vamos ganando diferentes grados de autonomía, de tal manera que al llegar a los
18 años ya habríamos recorrido el camino desde 100% de dependencia hasta el 100%
de independencia, conservando al mismo tiempo nuestra capacidad de ser
espontáneo y
de ser íntimos.
Veamos
como evolucionarían normalmente estos aspectos en nuestra existencia:
De 0 – 2 años: El niño se
contacta con el mundo a través del movimiento, de la emoción; del contacto, es
tan dependiente que no puede hacerse cargo absolutamente de nada – ni siquiera
de su vida - , aunque tenga todas las cosas ideales, él no puede hacerse nada:
alguien tiene que hacerse cargo al 100% de él para que pueda sobrevivir.
La
llegada del bebe en la familia hace que sea todo un acontecimiento: todos
quieren cargarlo, acariciarlo, ganarse una sonrisa y un suspiro del pequeño.
Sin embargo, esta euforia solo
dura por las mañanas porque en las noches, el niño llora, despierta a todos y
la emoción se torna en una pesadilla.
Según
Sabrina Morales, presidente de la Sociedad Peruana de Psicoprofilaxis
Obstétrica, “si el niño se habitúa a mamar por última vez entre las 11: 00 PM y
00:00 horas, dormirá hasta las cinco o seis de la mañana y dejará descansar a
los demás miembros de la familia. La etapa ideal para acostumbrarlo es durante
los tres primeros meses”, señala la especialista.
La
madre debe aprender a establecer sus horarios de lactancia. Caso contrario,
corre el riesgo de padecer un agotamiento que se manifiesta con síntomas de
angustia y depresión. Las consecuencias inmediatas de este problema son: baja
producción de leche y desmejora en el estado de ánimo. Es necesario que el
padre coopere, porque se afianzan los lazos familiares. La idea es que el
esposo se involucre en las actividades del bebe: el cambio de pañales, el baño,
el juego y la estimulación.
No hay comentarios:
Publicar un comentario