jueves, 16 de mayo de 2013

EL ARTE DE APRENDER

El arte de aprender


Por Liliana Lurcat – especialista en sicología infantil.



Todos los padres acarician la misma ilusión de ver en sus hijos que recién nacen, una persona capaz, buena y sana.
       Si repasamos las biografías de hombres de talento y comprobamos con asombro, que su individualidad creativa se reveló desde muy jóvenes: los dotes musicales de Mozart, la inventiva de Edison.

Desde los primeros años de vida los niños reciben la influencia de su familia. El ambiente familiar transmite los valores propias de la familia con sus características de clase, nacionalidad y regionales. También las creencias religiosas se transmiten a través de la familia. Los niños se impregnan de esta cultura familiar adoptando toda clase de costumbres, por ejemplo, en la manera de alimentarse, de expresarse, de distraerse, de emplear el tiempo. Adquieren hábitos frente al cambio: según las  particularidades de cada familia, resulta más o menos fácil adaptarse a otros ambientes.


No es que la familia uniformice las reacciones; también cuentan las diferencias individuales, cada niño de una misma familia refuerza sus gustos y sus tendencias tomando en su entorno lo que le gusta: uno se aficionará a los animales, a otro le gustará arreglar cosas en su casa...
        De todos modos, en el ambiente familiar se adquieren y mantienen rasgos culturales característicos de la clase social de origen.


 

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