Si
usted le preguntara a su niño de cuatro años sus conocimientos de casa y de
garajes, seguramente no encontraría las palabras. Pero al “crear” edificios con
sus bloques de madera...está aprendiendo.
Para
estimular esta especie de actividad creativa – generalmente necesita muy poco
estímulo – todo lo que tiene que hacer es proporcionarle los materiales
básicos. Para pintar: compre papel corriente de envolver y corte hojas grandes.
Será preferible darle pinceles de cerdas tiesas. También puede comprar hojas de
dibujo y lápices de cera de colores.
Nunca
fuerce a su hijo a pintar en el momento que a usted le quede cómodo que pinte.
Deje los materiales en un lugar accesible para que los pueda coger en el
momento que desee. Esto tendrá un efecto muy beneficioso en su juego
convirtiéndolo en algo mucho más espontáneo y personal.
Posiblemente
el más importante de los “juegos creativos” de su hijo y para el cual no
necesita materiales, es el drama, la improvisación: jugar a “las visitas”,
donde las niñitas van aprendiendo espontáneamente el arte de ser anfitrión, o
jugar “a ser papá y mamá” donde copian a su manera lo que usted y su esposo
hacen o dicen. También el juego de los “indios y vaqueros” o “doctores y
pacientes” o “vender” les va ampliando su pequeño mundo. Están acercándose y
comprendiendo más ese mundo enorme y desconcertante del cual cada día van descubriendo
sorprendentes facetas. Nunca les indique el diálogo o les escoja el tema. Ellos
de todas maneras los “tomarán prestados” de los que ven en su hogar, en la TV.
Hay que dejarlos, que sean los actores o los productores de sus propias obras y
se asombrará de la imaginación y creatividad que encontrará en ellos.
“La pintura fue mi primera pasión, desde la niñez, cuando aún no
sabía leer ni escribir”, dijo Ernesto Sábato en los años 80. Sábato – conocido
y reconocido por su trabajo con la palabra -, confiesa que pintar le produce el
placer que la literatura no le proporciona.....


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